Los cinco hábitos de los hombres totalmente exitosos
Aljuri, el Señor Optimista y la gata del anticuario me atacaron. Como ellos, como tantos de quienes escriben blogs por estos lados, exigen que les cuente cinco hábitos, cinco hábitos bien extraños. Veamos qué cosas raras suele hacer el boticario, si es que a alguien le interesa:
1 – Como ya todos saben, si me han leído antes, gusto del sabor de los mocos. Sin embargo, ya sean míos o de alguien más, siempre prefiero los de la fosa derecha en el caso de los diestros, y los de la fosa izquierda si son producidos por un cuerpo zurdo. Sí, tiene cierto sabor a esfuerzo y trabajo que me gusta, mientras que los del lado contrario tienen una consistencia más blandengue.
2 – Tengo una extraña debilidad por las mujeres – por lo general, bastante jovencitas – que parecen tener la extraña necesidad de incluir en cada frase que dicen la palabra “uon”. Bueno, a veces es “ueón” o “uuón” o algo así, depende. Me gusta más que cuando dicen “marics”. Úsalo y me derretiré instantáneamente a tus pies. Es mi criptonita amorosa.
3 – Cuando bebo algo puedo, perfectamente, no levantar el dedo meñique. De hecho, nunca lo hago. Sin embargo, a la hora de bailar calipso, el mismo dedito se yergue con una energía incomprensible y, si trato de bajarlo, pierdo el equilibrio y caigo a la pista de baile, lo que puede tener consecuencias aún más lamentables cuando la fiesta está tan buena que estamos haciendo el clásico trencito.
4 – Soy buena paga pero, más que eso, me encanta pagar deudas. Suelo pedir prestado para poder devolver, luego, lo que me prestaron. Hay un extraño placer en sentir la plata salir de mi bolsillo, pero sólo cuando es para pagar un préstamo. De resto, me es indiferente.
5 – Soy un adicto enfermizo al chocolate, aunque no me gusta tanto el dulce. Pero el chocolate… chocolatina jet con aguardiente, chocolate amargo para el frío, la angustia o el hambre, helados, ponqués, chocorramos o braunis de postre. Sin duda, el mejor piropo fue cuando me compararon con un Ferrero – eso bastó para asegurarle un espacio en la botica a la persona que lo dijo. Y, de nuevo, sin duda, nada para demostrar interés y aprecio como el regalo de un brauni especial, un pan de chocolate o un éclair de chocolate en una noche de clavada para un final, sobre todo si es de sorpresa y es viernes. Eso no se hace todos los días.
Bueno, hecho el deber, ahora toca dizque pasárselo a otras cinco personas, pero creo que ya todos lo hicieron, o por lo menos ya les han puesto la tarea. Pero por si acaso, ahí les va a Cris la del té , Laura Londinense , Titania, Herr Doctor Barbárico y Don Tomate.
P.D. Si van a comentar, háganle rápido a ver si podemos terminar la historia del Ogro de Bakú.
