Monólogo insensato
Que una cosa es hacerlo correctamente y otra hacerlo bien, ya se me advirtió. Que la facilidad no es lo mismo que el talento, ya me lo repetí. Que soñar con algo no es lo mismo que tenerlo, que no hay que vivir de ilusiones sino de hechos, que hay que atesorar lo que se tiene y no lo que se sueña. Sí.
Pero a la larga no importa.
Comer chocolate tras chocolate, buscar el calor de las palabras, intentar una sonrisa desde adentro, esconder la mirada, no dejarlo ser.
No. Ya es suficiente. No.
Que corra, que busque lugares sagrados, que huela a miedo, que se despeñe en la nostalgia, que recuerde lo que ya nunca fue. Que sea. Que sea. Que sea lo que tenga que ser, en lo fingido, en lo real, en lo sincero.
Y yo, de espectador emocional emocionado.
